La historia que te contaremos es la de un perro de raza collie dorado, que se hizo famoso por no moverse del cementerio La Piedad, donde un día sepultaron a su dueño. Este amor profundo e indestructible.

Collie

En el cementerio La Piedad, Provincias Unidas 2700, Collie (así se llamaba en referencia a su raza) se desplazaba por el predio, sin dejar que nadie lo toque,  custodiando siempre la tumba de su amo.

Collie llegó a La Piedad a mediados del 2005, el mismo día en que sepultaron a su amo. Cuando los familiares vinieron por él, no hubo forma de llevarlo. Ni el hijo de su amo consiguió llevárselo de vuelta a la casa. Un empleado del cementerio le daba de comer y solo en ese momento se mostraba algo cercano. Pero cuando cremaron al dueño Collie se desorientó y quedó en un lugar cercano a la tumba por la tarde y noche y el resto del tiempo cerca de las oficinas.

Collie tenía entre 12 y 14 años cuando falleció en enero de este año. Las altas temperaturas y la edad avanzada para un perro de ese tamaño no lo favorecieron. Un día antes de su muerte un grupo de proteccionistas pedió ayuda a  por las redes para ocuparse de su salud ya que no se encontraba bien y lo habían encontrado aullando de dolor. Collie se había deshidratado y desarrollado una insuficiencia renal grave que avanzó con el tiempo sin ser detectada.

Estando internado y bajo cuidado, Collie hizo convulsiones por la noche y falleció al día siguiente. “Al menos pudimos hidratarlo y compensarlo, por lo que tuvo una muerte con dignidad”, expresó el veterinario Dr Bonino que fue quien lo asistió.

Murió después de 9 años estar cerca de su amo y amigo. Collie jamás se alejó de su tumba en La Piedad.

Lobito y Ovejerojunto-con-collie
“Hubo un perro negro y lanudo, que llamaron Lobito, que estuvo como ocho años al pie del nicho de su amo, en el primer piso, no se movió más de ahí, mi hermana le daba de comer y como ladraba y muchos se quejaron, terminó llevándolo a su casa hasta que murió de viejo”, cuenta una empleada del predio.

Y ovejero fue una historia similar a la de Collie. Falleció el dueño, el ovejero se instaló en una perpetua del solar y nunca más se fue, habrá estado unos cuatro años, al principio tenía una actitud activa pero después murió ahí mismo de tristeza.

Fueron ellos, Collie, Lobito y Ovejero, tres amigos leales para sus amos hasta el final de sus días. Como tantos otros que demuestran a diario su fidelidad y amor incondicional.