Todos los veranos, el mismo mensaje. Pero parece que millones de personas no lo entienden: si dejamos a un perro encerrado en el coche, es muy probable que muera. Da igual que sea 10 minutos mientras entramos a comprar algo a una tienda o que bajemos un poco las ventanillas. Es una situación tremendamente peligrosa y mortal.

Pero a pesar de las advertencias, día tras día mueren animales en todo el mundo de esta absurda e innecesaria manera. Por eso, en el estado de Tennessee (Estados Unidos) han decidido tomar cartas en el asunto e ir más allá de la simple campaña de concienciación. A partir de ahora, si un ciudadano ve que hay un perro encerrado en un coche, tiene todo el derecho del mundo a romper los cristales y liberarlo de su trampa.

La norma, que ha entrado en vigor desde el pasado mes de julio se denomina ‘la del buen Samaritano’. Hasta ahora solo daba cobertura legal a aquellos que ayudaban a niños que estuvieran solos dentro de un coche, pero ahora se ha extendido también a los animales.

Solo hay dos condiciones para que la persona que rompa el cristal no esté cometiendo un delito. Una, que el coche tenga todas sus puertas bloqueadas; y dos, que el niño o el animal esté en una situación de peligro, es decir, que haga calor.

Los perros y otros animales son mucho más sensibles al calor que los humanos y tienen más problemas para reducir su temperatura corporal. En apenas 10 minutos, un perro o un gato puede morir en la bodega de un barco, o dentro de un coche, incluso con las ventanillas algo bajadas, debido a un golpe de calor.

Muerte en diez minutos
Los síntomas de un golpe de calor incluyen jadeo excesivo o dificultad para respirar, encías rojas y brillantes, letargo, cambios de comportamiento, temblores musculares o pérdida del conocimiento, entre otros. Para recuperarse, el animal deberá ser tratado por un veterinario. Por el camino hasta el centro los dueños podrán ayudarle pulverizando agua fría sobre él, frotando las almohadillas con alcohol o colocándole en un lugar con aire acondicionado.