Estaba caminando por el centro de Buenos Aires, Av. Pueyrredón y Av. Córdoba, cerca del mediodía, comiendo mi vasito de yogurt helado de maracuyá y natural, cuando ví a un muchacho tratando de retener a un perro que estaba inquieto. Los miré un instante y noté que el perro estaba intranquilo, que el pibe no sabia como retenerlo y que lo tenia rodeado por un cordón “pretendiendo” ser una correa.

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Me acerqué y le pregunté si necesitaba ayuda y me dijo que había encontrado a ese perro corriendo y lo retuvo, le dio agua, le compró comida y llamó al 147 para que lo ayuden. (En este último número le dijeron que estaban muy ocupados…)

Le dije que iba a buscar algo mejor para que lo pueda sostener, porque ese cordón los iba a lastimar a los dos. Di vueltas por la zona buscando veterinaria mientras pensaba…” yo siempre tengo una correa en la mochila y justo hoy no la traje…”, “¿donde hay una veterinaria por la zona?, no recuerdo”.

Di vuelta a la manzana y volví a encontrarme con él que ahora estaba acompañado por la novia que había ido a comprar agua para darle. Terminé mi yogurt helado y enjuagué el vacito para que pueda tomar agua el perrito. Parecía un rottweiler , macho, quizás mestizo porque tenia la cabeza más pequeña que un macho típico, o quizás era cachorro. No estaba castrado, era súper amigable tanto con las personas como con otros perros, solo que estaba claramente estresado por la situación.

Comencé a observar que no tenia collar pero si tenia la marca de haber tenido uno en el pelaje. Las uñas cortas, el pelo casi brillante, estaba cuidado. Definitivamente tenia dueño y estaba perdido.

Comenzamos a caminar por Paraguay, porque a esta altura yo ya me había acoplado a la cruzada, y noté que el acento de los chicos era creo que colombiano y más me involucré en ayudarlos a encontrar una solución o por lo menos, encaminarla, ya que no tenían mucha idea de como seguir aunque con muy buenas intenciones.

Primero le propuse preguntar en los negocios y casas, luego hablé con el policía de la cuadra, le expliqué el tema y le di el teléfono del “protector” (así lo llamaré ya que entre tema y tema no le pregunté el nombre) y le dije que si alguien le preguntaba si había visto un perro perdido con esas características, lo llamara.

Luego pensé en dejarle flojo el cordón a ver si nos llevaba a su casa, pero caminaba un poco, cruzaba la calle y volvía para atrás, claramente estaba muy desorientado. De ahí me fuí sola hasta una veterinaria que está en Mansilla y Ecuador, pero estaba cerrada asi que no pude hacer nada allí.

A esta altura, me quedaba casi nada de batería en el celular como para llamar … pero a quien?. No se, lo único que pensaba era en comprar una correa y un collar porque el protector se podía lastimar y el cuello del perrito también….
La cuestión fue que encontré un lugar donde tenían collar y correa… y lo llamé, le pedí que se acerque para probarle el collar.  Cuando se acercaban, se notaba que el perro estaba cada vez más desorientado y cansado, se echaba, y los chicos (el protector y su novia) hacían lo posible por llegar.

Una vez en el local, le probé el collar, la correa y anduvo bien. Estaban los tres mas relajados, era más fácil moverse.  Le hablé de Red Mascotera, les pedí que  no lo dejaran solo y que me pasaran más tarde fotos para subirlos a diferentes redes de búsqueda ya que a esa altura yo no tenía mas batería en el celular.  Me dijeron que se iban a quedar con el buscando a sus dueños, y lo llevarían a donde están parando por lo menos el día de hoy.
Había pasado más de una hora, ya me tenía que volver. A mi pesar por no querer abandonar la búsqueda pero sin otra opción.

Emprendí mi regreso, pero llevándome la promesa de ellos de no abandonarlo y habiendo ayudado un poquito con la correa y el collar para que ese trío caminara más tranquilo hacia una plaza para que se relaje el perrito, se recupere un poco emocionalmente y luego los tres pudieran comenzar un intento más de encontrar a su familia.

Son muchas las historias como estas, que a diario pasan en algún lugar, y alguien amoroso se apiada e intenta ayudar a algún perrito o gatito en problemas.  Son muchos los que ayudan, los proteccionistas, los que adoptan, pero son muchos todavía los despiadados, los inconscientes, los insensibles que dejan en la calle a quienes nos necesitan y no tienen culpa de la maldad de ciertos humanos.

Ojalá encuentren a la familia de este perrito, será una nueva victoria y nos alimentará la esperanza una vez más.

Esta historia la envió una lectora anónima, agradecemos su compromiso.

Recuerden: tengan collar con chapita con telefono, ajusten el collar para que no se zafe, verifiquen periódicamente que tanto el collar como la correa estén en perfecto estado, no caminen con los perros sueltos, cualquier factor sorpresa, los puede asustar y nadie sabe como reaccionaran, dependen de nuestra responsabilidad, de nuestro cuidado