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(Por Silvina González Ramos) Imprinting es el nombre con que se conoce a la primera etapa de vida del cachorro y su relación con el entorno. También se la conoce con el nombre de etapa de impregnación y es fundamental en el desarrollo de ese cachorro que luego se convertirá en una mascota adulta. El equilibrio emocional, psíquico y físico que el animal tendrá como adulto se establece en este período inicial de su vida.

Que-es-el-imprinting

Este período va desde el nacimiento hasta los 3 meses de vida y consiste en el aprendizaje e interacción con su círculo primario, es decir con su mamá y sus hermanos. El pequeño aprende durante estas 12 semanas a través de la sociabilización y los juegos para desarrollar su futuro carácter.   Las semanas más críticas son entre la segunda y la séptima, por lo cual es fundamental que al menos hasta el destete (8 semanas de vida) continúe junto a su mamá.   Lo ideal, claro está, es que permanezca hasta los 3 meses, cuando ya finaliza esta etapa de impregnación.

Primero, el cachorro aprende cómo comportarse y cómo actúa una camada: los comportamientos jerárquicos y sociales se aprenden a través del juego entre los hermanos y las pautas que va fijando la madre.

Luego, en la segunda etapa del imprinting, el cachorro aprende a sociabilizar con otros animales y con los humanos. El trato amoroso y el estímulo de las personas que viven con el cachorro son muy importantes durante este proceso, ya que pasados los primeros 3 meses de vida son menos sensibles a esta estimulación.

Socialización con otros perros

El estímulo que el cachorro recibe de su mamá y sus hermanos en la primera etapa del imprinting resulta básico para que el animal pueda relacionarse normalmente con otros perros, ya que aprendió los códigos necesarios para comunicarse. Si este proceso fue exitoso, difícilmente ya de adulto le tenga miedo a otros perros o no sepa cómo vincularse.

Socialización con personas

Lo mismo que con otros perros sucede con los humanos y con otros animales. Si su impregnación fue buena, probablemente no desarrolle problemas de comportamiento como desconfianza, timidez o inseguridad.

Es aconsejable que el contacto con seres humanos se vaya dando paulatinamente a partir de la segunda semana de vida. Una vez que el veterinario complete su vacunación inicial y autorice que salga de paseo, se recomienda ponerlo en contacto con otros perros, ruidos, transportes, etcétera. De este modo, cuando sea adulto asimilará más fácilmente nuevas experiencias.

Recordá siemrpe que: – Para un cachorro tu familia es su manada –

silvi

 

Silvina González Ramos es Educadora Canina y Felina Internacional, especializada en Adiestramiento Cognitivo-Emocional. (CIE N° A-1.022).

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